A punto de ser nada
A punto de ser nada fue concebida como una suerte de biblioteca fantasma. Conserva paisajes al borde de la desaparición. Presenta, en una cata no solo vertical, sino en todas direcciones, restos de materia, energía y formas. En su conjunto, estas han sido localizadas y creadas en distintas sesiones de trabajo de campo en compañía de Irene Grau, Juan López y Jorge Yeregui, a lo largo de los últimos tres años. La investigación enlaza tiempos y campos, así como todo tipo de sustancias. Incorpora registros y vidas presentes en el día a día de este lugar en el que nos encontramos y compartidos en infinidad de otros lugares del planeta. Discurre entre karst, minas, montañas, infraestructuras de gran impacto e imágenes agrarias: híbridos complejos de la historia, unidos en ocasiones por túneles y galerías estéticas, poéticas y políticas no tan evidentes. Anticipa la necesidad de ampliar los imaginarios para dotarnos de narrativas con otra resonancia, capaces de restaurar nuestra empatía, incidencia y responsabilidad sobre presentes y futuros globales, avistados desde una región de la montaña en el medio rural leonés.
A punto de ser nada es un proyecto de investigación que ensambla parte del trabajo previo desarrollado a lo largo de los últimos diez años en FCAYC y ese lugar de partida –el paisaje ante y bajo nuestros ojos–, con una exposición que toca el suelo con el ánimo de intuir qué vendrá después: qué afinidades y futuros necesitamos imaginar para dar continuidad a la vida a la vista de sus propios fantasmas.
‘sobre A punto de ser nada’ irene grau
[…] puede verse cómo realiza una suerte de trabajo de duelo en torno a esos dos primeros estadios, que han marcado a fuego —nunca mejor dicho— la montaña leonesa. ¿Cómo no ver los monocromos negros de irene grau como símbolos de esta melancólica afección? Hay tierra en esta pintura negra: la tierra del brillo de los metales, de la opacidad de la materia, de la fluidez del agua, del resplandor y la quemazón de la llama, del esfuerzo y el dolor humano que se fundió y batió con ella.[…]
Alberto Ruiz de Samaniego para la guía de la exposición.
‘Devolver su ruido’ Juan López
A partir de la idea de vinilos de pizarra de la época donde el sonido se grababa en ese mineral para luego ser reproducido, surge la idea de mostrar un gran «giradiscos» para hacer sonar la piedra. Ver que ocurre al amplificar esos surcos y esos relieves generados de una manera natural. Por medio de un robot hecho ex profeso para la ocasión, una aguja va rasgando distintas partes de un gran mural de pizarra para luego traducirlo a sonido. A su vez, esa acción de arañar, deja unas marcas sobre la pizarra, generando así una especie de nuevo fósil. Finalmente, la traducción sonora se emite al entorno, devolviéndole lo que le pertenece.