Lucía Gorostegui presenta en Almacén Abierto una serie de instalaciones site-specific que, diluyendo los límites entre representación y realidad, conciben la fotografía como un contenedor de lo mediado. Al situarse entre la mirada y la realidad, la superficie fotográfica representa aquí las capas socioculturales y personales que construyen nuestra forma de ver, es decir, que constituyen nuestro pensamiento e identidad.
Mediante imágenes del espacio impresas a escala real e integradas en el propio espacio, Rever explora esta intuición a través de diferentes objetos que, a la vez que muestran una realidad semejante, ocultan, distorsionan o sustituyen aquella que queda detrás; esa otra realidad, física y libre de significado, que se presenta como inaccesible en su presencia.
Retomando el sistema de creación de la imagen utilizado en su serie Acopia (2025), la artista articula en Almacén Abierto una práctica instalativa que incorpora tanto el espacio como las obras de la colección que este alberga. Aquí, cada textura, cada sombra, cada ausencia extraída ha sido recontextualizada para cuestionar el pacto de veracidad asociado a la fotografía, y observar cómo nos relacionamos con nuestras convicciones: creer, por ejemplo, que lo que se muestra en la pared es el suelo que pisamos, que las manos que se funden en las fibras del soporte son las de Helena Almeida, que tras un tablero suspendido permanece la obra de Rosa Brun, que el retrato de Wittgenstein permea el papel aunque el cristal sólo nos devuelva nuestro rostro, o que la obra de Ana Gallardo contiene también todo aquello que el cristal devuelve.
El reflejo adquiere aquí una importancia central: no como efecto óptico, sino como aquello que decidimos no ver, aquello que descartamos para sostener una imagen estable de la realidad. Partiendo de la crítica al representacionalismo de Karen Barad, las piezas se alejan de la lógica de reflexión del espejo para proponer una experiencia más cercana a la difracción: un sistema de interferencias y desplazamientos donde cada gesto se interroga por la distancia entre lo que es y lo que se ve, o la correspondencia entre el ver y el ser.