Terra Somnia – Vicky Uslé

En Terra Somnia, Vicky Uslé desarrolla un cuerpo de trabajo que se sitúa
en una atención sostenida a los procesos materiales y a las formas de percepción que estos activan. El proyecto parte de una práctica continuada, en la que la forma no se presenta como un resultado cerrado, sino como algo que emerge de la relación entre luz, materia y experiencia corporal. Las obras no buscan representar imágenes, sino activar un modo de estar y de relacionarse con lo que aparece.

El trabajo se articula en un tránsito entre pintura y volumen, ampliando el lenguaje pictórico hacia el espacio mediante el uso del vidrio soplado y obras sobre papel. El vidrio funciona como un material de paso: moldeado por el aliento, el calor y el enfriamiento, conserva la huella de su transformación y hace visible el proceso que lo constituye. La transparencia no opera como un recurso formal, sino como una forma de pensamiento que permite trabajar con la luz y con el tiempo. Las esculturas se presentan como cuerpos atravesados por tensiones entre presencia y desaparición, entre fragilidad y resistencia.

Junto a estas piezas, las obras sobre papel registran las sombras que se proyectan cuando la luz atraviesa el vidrio. Estas imágenes funcionan como huellas de un instante en transformación, donde la silueta se aproxima al trazo y la textura fija aquello que es efímero. No se trata de capturar una imagen estable, sino de atender a un proceso que varía según la posición del cuerpo, la intensidad de la luz o el paso del tiempo. La contemplación se convierte así en una experiencia activa, ligada a la duración y a la atención.

Terra Somnia propone una aproximación a la Tierra entendida como un cuerpo generador y como un sistema vivo. A través de procesos elementales —tierra, fuego, aire y agua—, el proyecto plantea una reflexión sobre la materia como agente capaz de afectar y ser afectado. Las piezas no se presentan como objetos aislados, sino como presencias que modifican el espacio que ocupan y la percepción de quienes las recorren. En este sentido, el trabajo se sitúa en una lógica relacional más que en una afirmación formal.

En un contexto marcado por la aceleración y por la sobreproducción de imágenes, Terra Somnia introduce otro tiempo. Un tiempo de suspensión en el que la materia no se consume de forma inmediata, sino que se escucha. El proyecto invita a volver al cuerpo y a la experiencia sensible, proponiendo una relación menos instrumental con el entorno. Más que ofrecer respuestas cerradas, el trabajo abre un espacio de resonancia en el que la transformación, la fragilidad y la interdependencia se convierten en ejes desde los que pensar cómo habitamos lo material y
lo común.